Somos el Equipo de Orientación del Colegio Lamda, y con la creación de este blog, nos proponemos crear un punto de encuentro donde podáis acceder a información sobre cómo vivir vuestra sexualidad de forma saludable. Además, es un lugar donde podéis expresar vuestras dududas, experiencias, inseguridades, propuestas...


Los protagonistas de este blog sois vosotros. Nosotros somos los creadores pero vosotros sereis los encargados de continuarlo y actualizarlo periódicamente.

Esperamos que este espacio os sirva de ayuda y que os motive para disfrutar de vuestra sexualidad de forma sana y responsable.




MITOS

Aquí os dejamos una serie de mitos para que leáis si tenéis curiosidad:

a) Dice la leyenda popular que la nariz, la altura o la talla de manos o pies nos pueden orientar sobre el tamaño del pene de un hombre. Simplemente es mentira y no existen evidencias que avalen esta creencia.

b) Sobre la masturbación hemos escuchado mil mentiras, desde que uno deja de crecer a que le pueden salir granos en la cara. Algunas leyendas van más lejos y aseguran que quien abusa de esta práctica sexual puede quedarse incluso ciego o sordo. Todo mentira.

c) Algunos hombres viven realmente obsesionados por el tamaño de su pene y se acomplejan al considerarlo demasiado pequeño. La media está en 15-16 centímetros. La realidad es que el tamaño no es muy importante ya que la vagina sólo tiene sensibilidad en los cinco primeros centímetros. Por tanto es más importante la estimulación del clítoris que la penetración, y para eso da igual tener 15 que 18 o 12 centímetros

d) Si un día no cumplimos ya pensamos que algo nos pasa. Y no es cierto. El llamado "gatillazo" es algo normal y habitual que puede pasarle a alguien, siempre y cuando no ocurra en más del 50% de los actos sexuales. Puede ser debido a numerosas causas, desde los nervios al alcohol ingerido, el estrés, la falta de concentración o incluso la rutina sexual.

e) El sida ya tiene cura. Mentira. Por desgracia hoy por hoy no existe cura para el SIDA. Algunos fármacos pueden retrasar el desarrollo de la enfermedad y mejorar la calidad de vida del paciente, pero sigue siendo algo incurable.

f) Muchos reniegan del preservativo argumentando que "justo en ese momento paramos". Lo mismo ocurre en temas relacionados con las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, donde algunos creen que "no ocurre nada" si no se eyacula dentro. En ambos casos el riesgo es muy alto, primero porque durante el acto se desprende esperma y segundo porque durante la penetración pueden crearse pequeñas heridas.

g) Muchos heterosexuales reniegan de todo lo relacionado con su ano ya que lo relacionan con lo homosexual. Pues bien, ya se sabe que el punto G masculino se encuentra en el interior del recto, a unos cinco centímetros del año. Es la próstata. Así que quítate la tontería y prueba con ello o estarás renunciando a un placer que te corresponde

h) Muchos hombres creen que con la penetración ya vale, pero no es así. Solamente el 30% de las mujeres alcanzan con regularidad el orgasmo durante la penetración. Hacen falta más cosas como masturbación, sexo oral, juguetes sexuales. Lo importante es estimular adecuadamente el clítoris.

i) La realidad es muy distinta a las películas porno. La Sociedad Internacional de Medicina Sexual dice que entre la penetración y la eyaculación debe pasar, al menos, un minuto. En cuanto al tiempo, el Journal of Sexual Medicine informa de que la media de cada acto sexual debe estar entre 7 y 13 minutos

j) Tendemos a pensar que el otro debe saber qué nos gusta en el sexo para satisfacernos y que solo así llegaremos al orgasmo. La realidad es que somos nosotros los que debemos conocernos, saber qué le gusta a nuestro cuerpo, donde están nuestros estímulos...
 
 
Os presentamos unos cuantos mitos más, leerlos y si te sabes algún otro mito que no aparezca, escribirlo, y compartirlo con los demás.

La pareja debe conocer plenamente los aspectos esenciales de la sexualidad, para evitar frustraciones o equivocaciones. Una mentira repetida cientos de veces puede ser confundida con una verdad. Algo similar ocurre con ciertos mitos y creencias que, basados desde posiciones erróneas o concepciones equivocadas y transmitidas a través de generaciones, o simplemente aceptadas por muchos, nos hacen equivocarnos respecto a muchos aspectos de nuestra sexualidad y que, por desconocimiento, nos llevan a tomar decisiones que en la mayoría de los casos implican consecuencias inesperadas y frustraciones.


1. Fórmulas para evitar el embarazo


Tan originales como disparatadas suelen ser unas cuantas ideas que transmitidas entre los jóvenes, o algunos no tan jóvenes, aseguran que evitarás el embarazo.

Posiblemente hayas escuchado que:- No puedes quedar embarazada la primera vez. - Evitas el embarazo si luego de tener contacto sexual te lavas los genitales.- Si lo haces en el mar o en una piscina no hay riesgo de embarazo.- Tampoco ocurrirá si lo haces de pie.

Naturalmente, todos estos “trucos” son falsos. Puedes quedar embarazada desde la primera relación sexual con penetración: basta un óvulo maduro y un espermatozoide “dispuesto” para que el contador marche a andar; lavarse, lamentablemente, no sirve más que como elemento higiénico y nunca como anticonceptivo; hacerlo de pie solo ayuda en cuestión de gustos, pues existe la misma posibilidad de fecundación parado que acostado. Y, por último, el contacto sexual en el mar o en una piscina no impide quedar embarazada: el agua es más amiga que enemiga de óvulos y espermatozoides.

 
2. Sobre aquello que puede producir un embarazo y lo que no

Quizá hayas escuchado que existe la posibilidad de quedar embarazada practicando el sexo oral, sobre todo si te tragas el semen. ¡Totalmente falso! El sexo oral puede resultar más o menos apetecible o placentero, pero resulta indiscutible que no produce riesgo de embarazo, porque no hay ninguna conexión entre el estómago y el útero, al cual solo se accede por la vagina, lo que descarta también la posibilidad de quedar encinta practicando sexo anal. Son solo mitos nacidos del desconocimiento.

Lo cierto es que el sexo oral suele constituir una vía de transmisión del VIH/SIDA y de otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Recuérdalo.

Otro rumor muy común descansa en la posibilidad de embarazo sin penetración, algo poco probable, aunque no imposible si se eyacula el semen cerca de la entrada de la vagina. El deseo sexual puede manifestarse con la misma intensidad en el hombre que en la mujer.


3. Acerca de los anticonceptivos

Las píldoras
Sobre los efectos de las pastillas y, en general, los anticonceptivos hormonales, se cuentan muchísimas historias: que engordan mucho, que tienen efectos secundarios perjudiciales, que al utilizarlos disminuyen el deseo sexual, que provocan esterilidad.En todo lo anterior hay parte de realidad y parte de ficción. Es verdad que la anticoncepción hormonal puede traer algunos trastornos, en dependencia de la persona que las emplee, sobre todo sin prescripción médica, pero también existe un sinnúmero de creencias completamente falsas sobre este método anticonceptivo, como son las siguientes:


- No es efectiva al comienzo y en la semana de descanso.
- Hay que descansar después de un tiempo tomando anticoncepción hormonal.
- Hay que estar un tiempo sin anticoncepción hormonal antes de buscar un embarazo.
- Provoca malformaciones fetales.
- Aumenta la fertilidad y la posibilidad de embarazos gemelares.
- Provoca aumento de peso y várices.
- Cada mujer tiene indicada una píldora específica.
- Es necesario hacerse análisis para comenzar con la anticoncepción hormonal.


Nada de esto está avalado científicamente. Si realmente quieres saber cuáles son los verdaderos efectos secundarios de la anticoncepción hormonal, solo tienes que consultar el prospecto dedicado a cada tipo específico.


Sobre el preservativo
“El condón acaba con la pasión”. Estoy seguro que más de una vez has escuchado esta afirmación que, hay para ser honestos, puede tener algo de razón, pero no por el condón en sí, sino por la creatividad del momento de usarlo.

Veamos: ponerse el preservativo tiende a romper el curso normal de la relación sexual, pero también puede convertirse, si se le echa imaginación, en parte del juego sexual: por ejemplo, si se pone entre los dos, o si al muchacho se lo pone su pareja. Son pequeñas variaciones que estimularían el empleo.

“Con el preservativo no se siente nada”. Otro pensamiento muy de moda. El condón está hecho de una capa de látex muy fina y sí, se pierde algo de sensibilidad pero no tanta como para alarmarse. Además, las ventajas que ofrece (prevención del SIDA y otras ITS, unido a la eficaz protección contra embarazos no deseados) compensan con creces este detalle.